Personalidad del pez betta

 

Comportamiento del pez betta con peces de su misma especie
Peces bettas peleando

El pez betta conocido también como el luchador del Siam y pez luchador, le debe su nombre precisamente a su comportamiento agresivo y a la falta de tolerancia con otros peces de su misma especie. En los peces betta hay que tener en cuenta que solo los machos se utilizan para las peleas. Las hembras en esta especie son menos temperamentales, y si bien no son del todo tolerantes, no son tan agresivas como para lastimarse seriamente entre ellas.

Defensa del territorio
Los peces betta machos en la naturaleza viven en arrozales, planicies, charcos formados por inundaciones y canales de irrigación. Normalmente se pueden encontrar debajo de hojas secas caídas de los árboles, troncos, maleza inundadas o plantas acuáticas que constituyen una especie de nido o madriguera, que ellos utilizan para resguardarse del sol y de posibles depredadores en su medio ambiente.

Los peces betta pasan la mayor parte de su tiempo curioseando alrededor de su nido o madriguera en busca de alimento, y muy rara vez se aventuran fuera de su territorio una vez que se hayan establecido en ella. El pez betta depende de su madriguera para el sustento de su alimento y para su preservación, y quizás por esa razón tienden a defenderlo con tanta fiereza e insistencia.

Encuentros de peces betta machos y hembras en la naturaleza

Pez betta macho y hembra - apareamientoLos peces betta machos construyen nidos de burbujas en la superficie del agua cuando hayan madurado sexualmente y estén listo para reproducirse. La construcción del nido es parte del cortejo para atraer a las hembras, y el pez betta macho lo construye instintivamente con burbujas formadas por su boca encima o cerca de su madriguera. Las burbujas están sujetas siempre a algún tronco, hoja o planta que tenga contacto con la superficie para evitar que las burbujas se dispersen.

En la naturaleza las bettas hembras se acercan al macho solo cuando el nido está construido. El macho al ver a las hembras reacciona oscureciendo el cuerpo para avivar su coloración, extiende sus aletas y despliega sus placas branquiales para impresionar a las hembras. Estos cambios físicos van acompañados de una especie de danza en donde el macho hace vibrar sus aletas a la vez que retuerce su cuerpo de un lado a otro, para atraer a la hembra a su nido.

El cortejo realizado por el macho es visto normalmente por más de una hembra, pero solo aquellas que estén interesadas reaccionarán, oscureciendo su coloración y desplegando su placa opercular para llamar la atención del macho. La hembra interesada comenzará a nadar con lentitud alrededor del macho para que este lo envuelva, y el macho lo presionará con su cuerpo para extraer y fertilizar los huevos que lleva dentro del vientre. El cortejo finaliza cuando todos los huevos hayan sido extraídos. En ese momento la hembra se aleja del nido y deja al macho solo para que se encargue de cuidar los huevos y los alevines que nazcan del nido.

Instinto paterno en los bettas machos

Betta macho recogiendo huevosA pesar de su agresividad con los peces de su misma especie, el betta macho tolerará la presencia de sus crías, y durante los siguientes 7 a 10 días se dedicará única y exclusivamente al cuidado de los huevos y los alevines. Los huevos tardan entre 2 – 3 días para eclosionar, y durante este periodo el macho tiene que mantener a los huevos en la superficie dentro de las burbujas para que estén en contacto con el aire.  Los huevos que se caigan tienen que ser colocados de vuelta para evitar que se contaminen en el fondo y para que estén oxigenados en la superficie.

Al nacer los alevines, el macho tiene que mantenerlo en la superficie para que puedan respirar. Los alevines son asistidos por el macho hasta que aprendan a nadar de forma horizontal. Dependiendo de la temperatura del agua los alevines pueden tardar hasta 2 semanas para que se puedan valer por sí solo. El macho deja de cuidar a las crías solo cuando estos sean totalmente independientes y puedan nadar libremente para alimentarse.

En total son aproximadamente como 10 o más días en donde el macho tiene que recoger constantemente los huevos o alevines que caigan al fondo, para llevarlos a la superficie y colocarlos de vuelta en su nido. En todo este tiempo el macho no para, no descansa y no se alimenta. El macho da su labor por terminado solo cuando los alevines sean capaces de nadar por sí solo y comiencen a alejarse del nido. En ese momento el macho pierde interés por las crías y se dedica a buscar alimento y a descansar, para reponerse de la labor que ha realizado de forma ininterrumpida por más de 1 semana.

Comportamiento de las bettas hembras entre ella y con otros peces

Bettas hembras juvenilesA diferencia de los machos, las bettas hembras pueden convivir entre ellas en un espacio relativamente reducido cuando se toman ciertas precauciones. Las bettas hembras siguen siendo agresivas entre miembros de su misma especie, pero son más tolerantes, menos territoriales, y las disputas entre ellas se resuelven normalmente con un acto de intimidación, o con una breve pelea en donde rara vez pueden quedar lesionadas.

Las bettas hembras no son agresivas con otros peces y pueden vivir en acuarios comunitarios con peces que no sean agresivos o territoriales. Las bettas hembras pueden vivir también tranquilamente entre ellas, en un acuario plantado con abundante plantas flotantes y plantas de follaje tupido. Las Elodeas, Cabombas y Cola de Zorro pueden ser utilizadas para evitar encuentros casuales entre ellas, y serían ideales para este fin y para estos tipos de acuarios.

Comportamiento del betta macho con otros peces

Pez betta macho y pez angel

El pez betta macho es agresivo contra otros machos y hembras de su misma especie, pero son totalmente inofensivos con peces de otras especies, a menos que lo confunda con otro pez betta.

Hay que tener especial cuidado cuando se coloquen peces goldfish telescopios en un mismo acuario, porque el betta lo podría confundir con otro pez betta que está tratando de intimidarlo. Los ojos resaltados en los telescopios, puede hacerle creer al betta que está en presencia de otro pez betta con los opérculos o placas branquiales desplegadas. El betta podría atacar al telescopio hasta matarlo, si el telescopio no logra escapar o alejarse de el a tiempo.

Cuando se tenga que tener a un pez betta macho en un acuario comunitario con otros peces, hay que estar seguro que los otros peces no lo vallan a atacar, porque la larga aleta del betta macho podría ser una invitación para ser atacado, cuando los otros peces que lo confunda por alimento.

Los peces tetra (tetra cardenal, tetra neón, tetra neón negro) atacan normalmente a los peces betta cuando están en cardúmenes, de igual forma lo hacen los barbos tigre y otros peces que forman cardúmenes. Los peces corronchos “pequeños” y las especies conocidas como come algas chino, atacan también a los peces betta, y lo hacen de noche, adhiriéndose al cuerpo y las aletas para consumir su mucosa, y dañar sus escamas hasta abrir úlceras en su piel. Aparte de los peces que hemos mencionado, hay que tener cuidado con peces que sean muy agresivos como los cíclidos africanos y peces territoriales que sean más grande que el betta.

Comportamiento del pez betta con su dueño

pez betta y nino

Pocos son los peces de agua dulce o de agua salada que pueden reconocer a las personas que lo cuidan, pero el pez betta es una excepción en estos casos, y es uno de los pocos peces que en realidad reconocen a su dueño.

Cuando digo que reconoce al dueño, no me refiero a que los peces se acerquen al dueño a la hora de comer, cuando este tenga el envase de comida en su mano. Cualquier pez, o por lo menos la mayoría de los peces, se acercarían al frente del acuario cuando sepan que les va a alimentar; pero si intentas meter la mano o una malla en el acuario, pocos serán los peces que se queden ahí para dejarse agarrar, o para dejarse tocar o acariciar.

Con más de 30 años en el hobby, y más de 20 años administrando tiendas de mascotas y tiendas de acuarios, solo he visto que se puede tocar y acariciar al pez óscar y los peces discos, sin tener que alimentarlos y fuera de la hora de comer. En acuarios marinos, he visto que la ballesta reina y el ángel reina, comparten también este tipo de comportamiento o nivel de confianza con sus dueños, y muchos se dejan tocar por pura diversión, o dejan que sean sacados del agua cuando saben que tienen que ser medicados. En estos casos, he visto en infinidad de veces que ellos solo se dejan agarrar y manipular por el dueño o la persona de su entera confianza.

Durante los tratamientos, cuando ellos están fuera del agua, cualquier coletazo o movimiento brusco por parte del pez puede infringir cortaduras y heridas muy dolorosas a la persona que lo manipula, y ellos lo saben, porque esos son sus mecanismos de defensa, pero en vez de reaccionar, se quedan inmóviles hasta que termine el tratamiento y sean devueltos al agua.

Lo más sorprendente para mí, no es que el pez se deje manipular durante los tratamientos, sino que el pez se deje capturar y manipular al día siguiente sabiendo lo que le espera. Lo que quiero decir con esto, es que ellos son lo suficientemente inteligentes para saber que lo que se le va a hacer es por su bien, confían en la persona que lo manipula, y son capaces de controlar sus instintos para no lastimar al dueño o persona de su confianza.

En el caso de los peces betta, nunca he tomado a ningún betta con la mano para tratarlo fuera del agua, porque ellos no contraen el tipo de parasitos que requiera ese tipo de tratamiento, pero si los he sacado con mallas para darles baños de agua con sal, y baños con formol o formaldehído, y créanme cuando les digo que esos tipos de baños no debe de ser nada agradable para un pez betta, pero a pesar de eso, ellos no se van cuando ven la malla, y si bien no se meten solo en ella, tampoco le huyen, así que tenemos que asumir que entienden que los tratamientos es por su bien, y para entender eso, tienen que tener cierto nivel de inteligencia o conciencia.

 

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